Graciela González

Varios méritos se le reconocen a Graciela González: además de haber creado el primer seminario de técnica femenina, desarrolló un método pedagógico propio y fue la primera mujer que a mediados de la década de los noventa salió al mundo a enseñar el tango sola, sin un bailarín al lado, una epopeya que abrió el camino a las siguientes generaciones de bailarinas. Amiga de sus amigos, perseverante y con una gran fuerza de voluntad, su seminario cumplirá el año próximo dos décadas de vigencia, un clásico indispensable para comprender la mecánica del abrazo.
 
Sin despegar los pies del piso estira los brazos, como buscando rodear la espalda de un hombre imaginario apenas más alto que ella. Unas cuarenta mujeres la siguen con la mirada, concentradas, intentando asimilar con el cuerpo hasta la última letra de lo que dice, en una discreta actitud reverencial que hoy pocos maestros inspiran. Escuchándola hablar con su tono suave y determinado parecería que la esencia de esta danza tuvo siempre esa palmaria razón de ser. Probablemente haya otras verdades, pero lo que Graciela González predica desde hace veinte años es infalible en la práctica: hay una lógica orgánica que permite que el baile suceda naturalmente. Cuando se va en contra de eso tan elemental, el tango deviene una pose. La alumna lo comprobará solita a lo largo de la clase y, en consecuencia, descubrirá que aún habiendo infinitas posibilidades de alcanzarlo, es el camino excluyente para disfrutar de un abrazo.
Esa fina habilidad para interpretar el lenguaje corporal y trasmitir el conocimiento llena de contenido el seminario de técnica femenina que fundó cuando a ninguna mujer se le había ocurrido revisar el rol que se le había asignado históricamente dentro de la pareja de tango. Graciela es maestra de formación y es parte de esa privilegiada generación de jóvenes venidos de otras disciplinas que, a fines de los 80, tomó contacto con los viejos milongueros que seguían en las pistas. Después de pasar varios años aprendiendo con los grandes se dedicó a investigar la trama compleja de pasos, figuras y movimientos, y a buscar un vocabulario capaz de ilustrar las sensaciones que despertaba en las mujeres la marca de esos hombres que bailaban por instinto y que, sin proponérselo, habían inventado una técnica. Al cabo de un tiempo, con esas observaciones ordenadas en un corpus, y estimulada por algunas amigas entusiastas, organizó una experiencia piloto con un grupo de bailarinas que hoy son reconocidas profesionales. En 1994 el curso de mujeres tomó forma de seminario, hasta que debutó oficialmente el 8 de enero en la mítica Galería del Tango, en Boedo.
De aquello han pasado ya muchos años.  En el medio hubo alegrías, crecimiento profesional, giras internacionales, recompensas y también derrumbes. Cuando se hizo este reportaje, hace casi un año, Graciela estaba reconstruyendo una parte significativa de su historia personal, con un temple y una fuerza de voluntad admirables. Entonces entendí por que le dicen “La Leona del Tango.”
 
Graciela González nació en Buenos Aires. Es Maestra de grado, y empezó a bailar tango el 9 de enero 1988. Sus maestros fueron Pupi Castello (con quien formó durante 19 años pareja de baile y de enseñanza), Pepito Avellaneda, Antonio Todaro, Gustavo Naveira, Juan Bruno,Teté, Martha Antón y El Gallego Manolo, El Turco José, Lampazo, Eduardo Pareja, Nito y Elba entre otros.
Su método de enseñanza, es completamente innovador. Fruto de un trabajo de años dedicados al estudio del lenguaje del cuerpo y al análisis de las sensaciones al bailar con los milongueros, el mismo se sintetiza en un objetivo: llevar al cuerpo desde la sensación y la memoria corporal a posturas naturales, las cuales se transformarán luego a través del entendimiento en posturas técnicas. De este modo el alumno podrá imprimirle "su propio estilo".
Es la creadora del primer Seminario de Técnica para Mujeres en 1994 y de Técnica y Marcación para Hombres que debutó en junio de 1995 en el Club Juvenil.
En 1997 formó el primer Grupo de Maestros de Tango Argentino (en Argentina, Israel, Brasil, Alemania e Italia) con el que fomentó la investigación y divulgación del Tango Argentino a través de su método y grupo de enseñanza.